
Todavía hay algunas que dicen tener sangre azul. Esta expresión que indicaba una ascendencia noble es tan agresiva como inexacta. Su origen se remonta a las épocas que los campesinos y artesanos cultivaban las tierras y pasaban la mayoría del tiempo a la intemperie, por lo que su piel era morena y tostada por los efectos del sol. En cambio, la gente bien o de nivel no realizaban ningún trabajo físico y su piel era pálida, casi blanca. Era así fácil de reconocer a cualquier noble. Alcanzaba con mirar como sus venas se marcaban en el cuello o en las manos. Y esas venas vistas a través de una piel transparente tienen un aspecto azulado. De allí también salió el arquetipo del príncipe azul tan presente e ilustrado en los cuentos infantiles. Pero lo cierto, es que los únicos que tienen sangre azul son los cangrejos, los calamares, las arañas y los caracoles.

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